
Primero hablemos de los dos tipos de imitaciones. La burda imitación de nombre parecido y diseño similar suele ser muy barata. La segunda, la copia exacta de todo: color, nombre y diseño. Suele estar bajo celofán y a menudo cuesta la mitad del precio de la original o algo más.
Que exista ese celofán no es ninguna garantía de autenticidad. Fijaos si lleva un código de barras, si la lista de ingredientes está listada con letras más grandes de lo habitual y dónde está fabricada.

Tampoco se podía leer: “Venta reservada a los concesionarios agregados” en inglés o francés. Y la capacidad venía sólo en mililitros (ml.), faltaban las onzas (Oz.). En fin, un desastre de engaño.
Como no te van a abrir un embalaje (como lo abran, sal corriendo a gastarte el dinero en otra cosa), no puedes comprobar cómo es el frasco. Pide siempre el probador, comprueba el frasco y huele la fragancia. A partir de ahí, es una cuestión de suerte y lotería.
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